Este proyecto está basado en una experiencia que me hizo sentir miedo, un tipo de miedo que nunca había experimentado antes, era algo desconocido para mí, estaba más allá de mi comprensión, estaba dentro de mí esperando salir para atormentarme, estaba escondido en mi inconsciente.
A través de este miedo me di cuenta de que los humanos crean barreras para protegerse a sí mismos, las cuales pueden ser usadas como un mecanismo de supervivencia para lo que sucede afuera, teniendo control de lo que se exterioriza, así como de lo que se interioriza. Nosotros, como seres vivos en el exterior, queremos demostrar y pensar que tenemos el control de nuestro interior y de nuestras emociones, pero en realidad, nuestras emociones siempre estarán creando tensiones y siendo lo que nos hace ser lo que somos: personas racionales, emocionales y a la vez vulnerables.
Quería trabajar con el miedo como un concepto universal, tomando como referencia el miedo desconocido de nuestro interior. Representan un sentimiento muy personal y lo hacen universal. Para ello construyo las piezas con láminas de cera y luego las fundo en vidrio, ya que es mi comprensión de cómo se genera el miedo en nuestras mentes: por las experiencias pasadas acumuladas en nuestra memoria.
Con este proceso hago consciente este miedo y lo doy a conocer de alguna manera, donde puedo identificarlo, aceptarlo como es y entenderlo como algo ocasional.
A lo largo del proyecto el uso de los opuestos es una herramienta inspiradora para crear formas y tomar decisiones sobre materiales y colores. El interior y el exterior son muy importantes para los conceptos de contención y contenido.
Las piezas tienen dos partes que son de vidrio, pero cada una tiene su propio carácter, que la identifica como una entidad separada. El interior representa el miedo contenido. Y las barreras exteriores que intento poner para controlar estos miedos desconocidos.